Es cierto: vivimos en un mundo de mentiras. La historia escrita por los vencedores, que destruyen o por lo menos deforman todo aquello que dejan atrás. Nuestra visión del mundo creada por publicistas, megacorporaciones de noticias, políticos oportunistas, corruptos y avorazados y complejos militares-industriales.
Complots aquí, allá y hasta en el más allá. Desde la teoría de “nunca fuimos a la luna” hasta el Gran Muro de Fuego chino y su panóptico ultramoderno.
No por nada crece la popularidad del budismo que dice que “todo es una ilusión”. Como dijo Daniel Sada: porque parece mentira, la verdad nunca se sabe.
