He Took a Polaroid Every Day, Until the Day He Died

Hoy conocí a un tipo que tomó una fotografía diariamente durante muchos años, desde marzo 31 de 1979 hasta octubre 25 de 1997. Al día siguiente murió. Y las fotos que dejó son conmovedoras, por supuesto porque conocemos el final de la historia, pero también porque son el testimonio de una vida, y el legado de alguien que dedicó por lo menos unos minutos de su tiempo diariamente a detenerla en una imagen.

Me sorprende también lo atractivas que resultan esas fotos “imperfectas”; a veces fuera de foco, otras veces brillando con una extraña aura de color. Cosas que hacían las Polaroid. Lo que no me sorprendería sería que pronto hubiera programas especiales para darles ese toque vintage a nuestras impecables digitales modernas. Eso no les daría más vida, sin embargo.

Porque la vida es otra cosa. Seguro nuestro misterioso fotógrafo lo sabía.