Creo que ya era hora de regresar a estas páginas. Pasaron tres meses llenos de sucesos. De todos, el más importante es que dejamos la ciudad de Monterrey, para regresar a vivir a Ensenada, de donde originalmente habíamos salido. Cerramos un ciclo de cinco años, exactos. Trajimos con nostros un montón de experiencias, la mayoría agradables. Hicimos pocos, pero excelentes, amigos a los que recordaremos siempre con cariño, y a quienes esperamos acá en Ensenada para cuando decidan visitarnos. El cambio de paisaje es radical: de una ciudad rodeada de montañas a un desierto junto al mar. El cambio de clima es bienvenido. Definitivamente no estábamos hechos para 40° grados a la sombra.
No puedo relatar de golpe todo lo que sucedió en tres meses, pero sí les diré que ya estamos establecidos en nuestro nuevo hogar al que poco a poco nos vamos acostumbrando, que disfrutamos de la comida, mucho más diversa y cercana a los sabores a los que estamos acostumbrados de toda la vida, que el Stuart se porta más mal que de costumbre, quizá porque todavía está desorientado…
Poco a poco les iré dando detalles de nuestra vida aquí. Ya sé que estas páginas sólo las leen los amigos cercanos y los familiares. Les pido a todos que disculpen el largo silencio y les ofrezco no sólo escribirles más seguido, sino también imágenes de esta ciudad, de nuestros amigos y de nuestra vida cotidiana…