Ya estamos de regreso en Monterrey, después de veinte días padrísimos en Europa durante los cuales me desconecté tanto del trabajo y de mi vida diaria que en verdad descansé y me divertí. Fue un viaje increíble. Tenemos ahora varios cientos de fotos y más de seis horas de video… ¡casi podemos hacer un documental!
Tuve mucho menos oportunidad de escribir en estas páginas de la que pensé. El resultado es que de pronto tengo tanto acumulado que no sé por dónde empezar; y peor, tampoco tengo tanto tiempo. O sea, no me pagan por escribir, jajaja.
Poco a poco iremos avanzando. De entrada, ya Liz estuvo organizando las fotos para subirlas a Flickr, cosa que iremos haciendo en los próximos días, y el asunto del video está más complicado, pero espero ir avanzando los fines de semana.
Les mando un abrazo y un agradecimiento a todos mis amigos que me recibieron y apoyaron en el viaje, empezando por supuesto por ese escritor loco y entrañable que vive en Saint-Ouen…
