Por recomendación de mi buen amigo Jerf me conseguí el número de este mes de Letras Libres y estoy muy contento con lo que encontré. Es un número dedicado al espinoso asunto de la pobreza. No se trata de dar recetas ni mucho menos, pero sí se encuentra uno con visiones frescas e inteligentes de personas como Gabriel Zaid, o esperanzadores y hasta cándidas, como con Muhammad Yunus. Para abrir boca les cito aquí un párrafo de El progreso en bicicleta, del primero:

El gigantismo siente que lo generoso es ofrecer a todos el mejor modelo de vida, que es el suyo: mucha escolaridad, experiencia en grandes operaciones, cumplimiento de formalidades y acumulación de méritos demostrables para ir ascendiendo hasta posiciones estelares. Esta generosidad es poco práctica. Piensa en una solución utópica, imposible o indeseable para millones de personas. Sirve para ignorar otras vías de plenitud humana, que sí son posibles y muchos prefieren.

 O qué tal una cita del segundo:

 ¿Puede decirse que los pobres no son solventes? Para mí es muy razonable decir que la verdadera pregunta que debe plantearse no es si los pobres merecen la confianza de los bancos, sino si los bancos merecen la confianza del pueblo…

Éste artículo de Yunus es una maravilla. Relata su experiencia en la fundación de un banco en Bangladesh cuyo propósito es otorgar microcréditos para ayudar a salir de la pobreza a los sectores más dañados de la sociedad. Esta experiencia ha trascendido al ámbito mundial, y aquí mismo en México se ha implementado con éxito. Hay otro artículo en la revista que narra un ejercicio similar con mujeres de Tabasco.

Así que les recomiendo el número de abril de Letras Libres. Les va a hacer reflexionar. Eso sí: hay un poema horrible de Antonio Deltoro que se llama El Pulpo pero pues nomás se lo saltan.