Esta temporada sufriré un poco menos el calor gracias a mi adorable Liz. Me hizo un espacio en su estudio, que tiene aire acondicionado, y ahora trabajaré aquí. No había manera de lograr una temperatura decente en la estancia donde estaba. Y eso que llegamos a extremos… Y es que el calor está desatado. ¡Apenas es 7 de abril y estamos a 39° a las seis de la tarde! No quiero pensar en la próxima canícula.