Quizá algunos no hayan oído de eso, pero el caso es que acá en Monterrey, algunas personalidades llevan un rato queriendo construir un teleférico para subir al cerro de la silla. Negocios son negocios, no importa que se involucren áreas reservadas con fines ecológicos. El caso es que la Semarnat acaba de negarle el permiso al municipio de Guadalupe para la construcción de dicho teleférico, y claro, las personalidades montaron en cólera. Una de las cosas que dicen es que cómo les prohiben ahora que ya les habían autorizado el cambio de suelo. Resulta que el cuate que tuvo que ver con ese cambio de suelo, un funcionario de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas dijo “que no se le podía negar todo el gobernador Gonzalez Parás”, a quien ya se le habia negado el permiso de construir una “ciudad internacional del conocimiento” en La Huasteca, otra área protegida. Bonito juego de corrupción, irresponsabilidad ecológica y megalomanía.
La vida, manantial de gocesJan 09, 2006 7:00 pm
