Mis primeros lentes de contacto los tuve quizá hace más de quince años. Eran unos lentes duros que verdaderamente me torturaban. No sólo eran molestos, sino que hacían toda clase de acrobacias adheridos a mis globos oculares. Una vez, mientras intentaba circular por un atestado Palacio de Minería convertido en feria del libro, súbitamente comencé a ver como suelo ver cuando me levanto en las mañanas. El lente no estaba más allí. ¿Se habría caído? Me toqué el rostro buscándolo. Me tiré al piso a ver si lo encontraba. Nada. Horas después volvió a aparecer dentro de mi ojo. Ya luego me dijeron que los lentes de contacto duros se desacomodaban y se iban de paseo para arriba, abajo o al lado del globo ocular.
El día de hoy estoy estrenando unos lentes de contacto suaves. Me cuesta trabajo ver todavía pero sí hacen una notable diferencia contra lo que recuerdo de mi anterior experiencia. Según me dicen, la sensación de basuritas en el ojo desaparece muy pronto.
Quizá algún día me opere. Mis problemas visuales son complicados, pero con eso de que la tecnología avanza tanto…

Felicidades, Alex.
Yo usé muchísimo tiempo lentes de contacto. Como 15 años. Bueno, no es muchísimo, pero notemos que los usé de los 10 a los 20 años y a esa edad, 10 años es muchísimo tiempo. Y después como de los 23 a los 27.
Son muy cómodos, sin duda alguna. Espero que te acostumbres rápidamente.
Un abrazo.
Gustavo Muñoz — Dec 23, 2005 @ 7:53 am