Alejandro Escalante Medina's Weblocked

LiteraturaNov 29, 2005 4:00 pm

Estoy leyendo El huerto de mi amada, de Alfredo Bryce Echenique, y no me está gustando casi nada. La historia no está del todo mal. Es la verosimilitud y el estilo lo que no me satisfacen. Estaba pensando que la última lectura que verdaderamente me complació fue Risas en la oscurdad, de Nabokov. Ni siquiera el muy laureado Diablo guardián fue de mi completo agrado. Como que este último lo partiría en dos, quedándome sólo con la historia de Violetta. Qué buen personaje, por cierto. Yo creo que en cuanto acabe con El huerto… o me canse de él, lo que ocurra primero, tendré que regresar a Saramago. Digo, para compensar.

La vida, manantial de gocesNov 28, 2005 5:11 pm

Hoy, por cortesía de Google Ads, me topé con lo siguiente:

“Bajo la nueva Ley de Bioterrorismo se ha establecido el requerimiento de Registro de las Compañias que manufacturan, procesan, empacan ó almacenan alimentos o bebidas de consumo humano ó animal. En adición al registro, La nueva Ley de Bioterrorismo requiere que toda Compañia fuera de Los Estados Unidos tenga un Agente Representante con domicilio en Los Estados Unidos para propósitos de comunicación. (Esta Ley esta escrita en la página 5389 del Registro Federal de los Estados Unidos, fechada el 3 de Febrero del 2002).

Las Compañias que no se registren y no tengan un Agente que les represente ante US FDA, estarán sujetos a que su producto sea rechazado cuando llegue al puerto de entrada a los Estados Unidos.

Qué buen negocio es el terrorismo. Sobre todo para las empresas gringas.

La vida, manantial de gocesNov 18, 2005 4:51 pm

El día de hoy me acordé de mi invierno en París. A las cuatro ya no había luz. La que salío, gris, mortecina, ni siquiera pudo reconfortar a la nube, que siempre se echa en el patio para calentarse. Claro que prefiero esto a los 40° del verano. Al parecer, es cierto lo que dicen de que no se puede tener todo en esta vida

La vida, manantial de gocesNov 15, 2005 7:35 pm

Es increíble la cantidad de spam que llega a mi cuenta de correo de Yahoo! ¡Hasta 80 correos basura a la semana! ¿Qué clase de sistema tienen? Ya la quiero cancelar, pero muchos de mis contactos me siguen escribiendo allí, incluso pese a que saben que tengo cuenta en GMail.

Así que los que leen esto, por favor: no me escriban más a Yahoo!

Está cayendo uno de esos aguaceros devastadores y hasta la electricidad amenaza con irse, así que me despido. Ojalá no amanezcamos de nuevo bajo el agua.

Estoy compilando GnomeMeeting para remplazar al Skype que, la verdad, funciona muy mal en Linux, si es que lo hace. Ojalá saquen pronto la versión de Skype que soporta ALSA. Y que además le den una manita de gato a la interfaz. Está h-o-r-r-i-b-l-e.

La vida, manantial de goces 2:02 pm

Acabo de escuchar en el radio que Telmex empieza a ofrecer servicios de videotelefonía. Se van a requerir equipos especiales en ambos lados de la línea, y el contrato mínimo será por dos años. No tengo más detalles, ni siquiera de costo. Pero suena interesante.

La vida, manantial de goces 2:00 pm

Una de las cosas que extraño de la época en que todavía no existía el internet, por lo menos para nosotros que nos juntábamos en los famosos, y casi debería decir heroicos, BBSs (Bulletin Board Services), como SPiN, es los taglines.

Los taglines eran unas líneas de texto, —generalmente una o dos, pero podían ser las que uno quisiera—, que se adjuntaban al texto del mensaje que uno enviaba a los foros de discusión, justo abajo de la firma, y que se escogían de manera aleatoria de una base de datos que uno iba juntando a lo largo de su vida en línea. Podían ser frases célebres, aunque frecuentemente, por lo menos entre nosotros los SPiNeros, eran fragmentos de fugaz lucidez de algunas de nuestras peroratas o de la mordacidad o el simple ingenio de los que, ya sabemos, nunca faltan en el momento adecuado.

Como quiera que fuera, estas líneas mostraban algo del carácter de cada uno de nosotros, eran una manera rápida y sencilla de decir “esto soy, esto pienso, esto me gusta”. Y muchas otras cosas más, por supuesto.

Ahora que se han extendido los servicios de web mail como Yahoo! y Google, esto está casi perdido. Claro que uno puede aún poner el signature que uno prefiera en sus correos, pero la magia particular de la aleatoriedad, las sincronías… todo eso ya no está ahí.

Como dice Pablo: “el tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos…” Ya hasta empieza uno a tener nostalgias tecnológicas.

La vida, manantial de gocesNov 14, 2005 6:48 pm

El sábado acudí al “Maratón Literario Voces Metropolitanas 2005″, una lectura anual de poesía organizada por el Consejo de las Artes de Nuevo León en el Museo Metropolitano de Monterrey. Todo empezó como a la diez, pero Liz Durand y yo aparecimos al mediodía, un poco antes de su participación, porque nos habíamos desvelado. Esta lectura es como suelen ser todas las lecturas: los autores comparten uno a uno sus poemas con el escaso público, generalmente otros poetas y, si acaso, les aplauden un poco. Ya se sabe que la poesía cuenta con muy pocos lectores hoy en día, y mucho menos en México, por no decir en Monterrey. Con el propósito de atraer al público y contar con más participación, desde el principio se colocaron bocinas afuera del museo para que la lectura fuera escuchada en el parque y quizá en calles aledañas.

No terminaba aún la primera ronda de lecturas cuando apareció la policia, encabezada según me contaron, ya que no estuve presente, por el secretario del alcalde. Exigieron que se retiraran las bocinas exteriores “porque se estaba escandalizando”.

Claro que nadie entró en detalles acerca del significado de “escandalizar”. No sé qué se estaba leyendo en ese preciso momento. Sólo sé que estaba leyendo mi amigo Luis Valdés, y que él no es particularmente obsceno ni en persona ni cuando escribe. Aunque ése no sea siquiera el punto de discusión. El punto es que, de nuevo, la autoridad se erige como árbitro de lo que es artísticamente aceptable y censura la expresión de los artistas locales. Y digo de nuevo porque no es la primera vez que ocurre. Ya en otra ocasión me tocó algo similar: una patrulla que llegó a un café donde leían varios artistas (esta vez yo sí estaba presente) a pedir que bajaran el volumen porque “la gente se estaba quejando”.

Sobre todo es la falta de congruencia. la hipocresía lo que me molesta. En esta ciudad del norte del país, que presume de civilizada, cualquier changarro mugroso que vende cervezas puede poner una bocina de cientos de watts con reaggetón y un par de escuinclas en ropa interior para atraer a la clientela y nadie, como no sea un pobre vecino medio sordo, se queja. Mucho menos la autoridad procede a exigir que apaguen el escándalo o que por lo menos le bajen al volumen. Ciertamente no pedirán que se vistan las niñas.

Aquellos que llevan muchos años viviendo en esta ciudad parecen no estar tan sorprendidos. A mí Monterrey no deja de sorprenderme. ¿Cómo puede ser que la misma administración que promueve un Foro Internacional de las Culturas censure una lectura de poesía, incluso si algunas de las obras resultan altisonantes? ¿Creerán acaso que la “verdadera poesía” murió con Sor Juana? ¿Suspirarán todavía cuando leen a Amado Nervo, al mismo tiempo que se les revuelven las tripas con Baudelaire?

La verdad, yo creo que nada más son ignorantes y primitivos. Y que, naturalmente, el hombre primitivo teme todo aquello que no comprende. Lamentablemente, ésas son nuestras autoridades, que aunque promuevan magnas y dudosas actividades culturales, en el fondo son retrógradas, y su oropel no resiste la más mínima prueba. El único lenguaje que conocen y aceptan es el de la publicidad y la demagogia.

Yo por eso me despido esta ocasión con un poema de Octavio Paz, que por cierto, le aclaro a cualquier funcionario que tropiece por accidente con estas líneas, que era un señor, mexicano él, poeta, al que un día le dieron un premio muy importante, sin que haya importado que en algunos de sus poemas dijera groserías.

Las Palabras

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.

InformáticaNov 05, 2005 6:45 pm

Tenía la intención de hacer un artículo un tanto más largo sobre mi experiencia reciente con Gentoo, pero la verdad es que me ha hecho falta tiempo, y si nos esperamos, jamás escribiré nada. De modo que iré posteando poco a poco mis experiencias en notas más pequeñas, como ésta.

Como dije en algún momento, la instalación de Gentoo no presentó mayores dificultades. Creo que la fama que tiene de difícil de instalar no está tan justificada. El problema es que mucha gente cree en la ecuación gráfico = fácil y esto no es necesariamente cierto. Hay instaladores de modo texto que son sencillos de seguir, y el de Gentoo, sobre todo si se tiene el manual a mano, no es la excepción. Si no se tiene el manual a la mano sí puede ser un problema, lo reconozco. Pero si uno sabe y puede seguir las instrucciones entonces no debe tener problema alguno. De modo que ahora paso todo el día en un escritorio Gnome 2.10 y ya me siento casi a gusto.

Hay que decir que Gnome ya está completamente utilizable. No me truena, jala rápido (aunque también los fierros ayudan, no sé con máquinas más pequeñas) y tienes features muy padres. Nautilus, el filemanager (equivalente del Windows Explorer) está muy fregón. Parece que lo están haciendo muy extensible de modo que le pueden añadir módulos para darle, por ejemplo, tratamiento especial a ciertos archivos. Este es el caso de los mp3, que cuando paso el ratón sobre ellos, empiezan a sonar sin que arranque ningún pograma. Algo como eun preview. También he leído por ahí que están haciendo una extensión para manejar archivos de CVS, en el tenor de programas como TortoiseCVS. O sea que está padre el asunto.

Algo que sí de plano extraño es mi Winamp. El xmms se ve horrible por pequeñito e ilegible, y además no tiene un browser de Shoutcast, de modo que no está tan sencillo oir el internet radio sin ayuda externa. Tengo a la mano el Rhythmbox, pero no jala bien con internet radio tampoco y ni siquiera se ve bonito. Es bastante sencillo en cuanto a su imagen. He visto en la red uno que otro programa de música para Gnome pero están medio en pañales todavía. Ojalá progrese pronto esto.

El programa que uso más es, por supuesto, XEmacs. Un gran editor. Fanáticos de VI, absténganse. Lo uso, pero sólo para editar archivos de configuración y estas cosas. Para programar, nada como XEmacs. Es un placer regresar a trabajar en este editor.

Me falta un buen programa para quemar CDs y DVDs. Y que jale en Gnome, por supuesto. ¿Alguna sugerencia?

Informática, La vida, manantial de gocesNov 01, 2005 7:42 pm

Van dos noches que veo un buen programa sobre informática en el Discovery Science. Antier dieron la historia de los primeros videojuegos, con el Pong de Atari a la cabeza (fusilado, por cierto) y terminando con el diseñador loco de Nintendo y su Donkey Kong. Yo no sabía mucho al respecto, así que fue interesante.

Pero ayer dieron una introducción a la historia de los hackers. Me imagino que como el programa está doblado al español ha de haber resultado sumamente confuso para un espectador poco ducho en el tema. Me refiero a que la traducción de hacker que más usaron fue la de pirata. Y eso es un grave error porque inducen al público a creer que en algún tiempo, en algún lugar, la piratería de software era aceptable. Creo que ése no ha sido nunca el caso.

Lo que solía resultar encomiable era el afán de indagar, entender y adaptar los sistemas de software. Eso es lo que hace y sigue haciendo un hacker, en primer lugar e independientemente de asuntos legales. Me queda claro que este afán de indagar llevó a la cárcel a personas como Kevin Mitnick, pero los cargos, por lo menos los importantes, no fueron nunca de piratería, sino de intrusión, espionaje y un montón de otras cosas. Vaya, que al pobre cuate le colgaron más milagros que a San Martín de Porres.

La cuestión aquí no es siquiera la distinción que los angloparlantes hicieron entre hacker y cracker, entre aquél que indaga siempre dentro de los terrenos legales y el otro que irrumpe en los sistemas sin el consentimiento de sus dueños y/o operadores.

El asunto es que nada de esto es piratería, y en español no tenemos una traducción ni para hacker ni para cracker. ¿Qué nombre les pondremos, matarile-rile-rón?