Ya pasó el huracán. Si acaso, quedarán algunas rachas de viento y lluvias dispersas. Parece que todos en Monterrey nos pusimos abusados y a nadie se lo llevó la corriente. Claro que hubo desbordamientos, el Santa Catarina, por ejemplo, que vaya que llevaba agua; y varios otros afluentes, algunos que incluso inundaron casas en colonias cercanas a la mía. También se cayeron estructuras, como un puente que cruzaba por Constitución hacia Guadalupe y que por cierto muchas veces tomé por error creyendo que era el que me llevaba a la avenida Revolución. A nosotros se nos inundó un poco la sala, pero pudimos controlar la situación. Y apenas empieza la temporada de huracanes. A ver cómo se pone.