Ayer en la noche me fui a hacer mis compras de pánico. Salchichas y leche. Y no fui el único. De hecho, todo Monterrey pareció haber salido de compras. Y es que, ¿qué mas puede hacer uno cuando viene un huracán? Comprar.
Ahora que lo pienso: ¿qué más puede uno hacer de pronto en Monterrey? Pues comprar. Y comprar, y comprar…

Pues si, aunque si lo ves desde otra optica, si el huracan realmente pega con fuerza en lo que menos vas a pensar es en comer, claro, a menos que quedes atrapado. Yo creo que muchas de estas prevenciones se alimentan de la experiencia de los vecinos del norte, a ellos si les han tocado golpes duros de la naturaleza, ¿será que se quiere desquitar por algo?. Saludos.
Santiago — Jul 20, 2005 @ 4:43 pm