Ayer en la noche me fui a hacer mis compras de pánico. Salchichas y leche. Y no fui el único. De hecho, todo Monterrey pareció haber salido de compras. Y es que, ¿qué mas puede hacer uno cuando viene un huracán? Comprar.

Ahora que lo pienso: ¿qué más puede uno hacer de pronto en Monterrey? Pues comprar. Y comprar, y comprar…