Alejandro Escalante Medina's Weblocked

La vida, manantial de gocesJul 26, 2005 4:12 pm

Qué lejos están los bancos de lo que solían ser en algún tiempo. Y lo digo con conocimiento de causa porque trabajé en dos de ellos antes de que viniera la deblace de los fraudes y el rescate bancario. Ahora no tiene para dónde hacerse porque el servicio es igual en todos lados. Sumamente deficiente. Ya luego platicaré con más calmita de mis experiencias en el ramo. Ahorita nada más me quiero quejar públicamente del pésimo sistema de atención telefónica de GE Capital, el banco que da el servicio de tarjeta de crédito especializada del Home Depot, la tienda de artículos de construcción y del hogar.

Resulta que, en aras de la modernidad y el ahorro en concepto de sueldos y prestaciones, me imagino, ahora el sistema de atención telefónico GE Capital está completamente basado en reconocimiento de voz, con la posibilidad de utilizar el teclado telefónico para teclear números cuando se requiera. O al menos eso dicen ellos.

La verdad, me parece absurdo dictarle números a una máquina, y sobre todo hacerlo de esa manera lenta y pausada, intentando ser lo más claro posible, como si le estuviera uno hablando a alguien al otro lado de una gruesa ventana. ¡Y luego para recitar un número de cuenta de dieciseis cifras! ¿No es eso además un terrible problema de seguridad? Me refiero a que cualquiera en la vecindad podría estar escuchándonos y anotando pacientemente los números que decimos. No le va a costar ningún trabajo porque además los decimos, alto, claro y despacio. Y por si eso fuera poco, ¿qué creen? Los tenemos que repetir varias veces porque el sistema, pues de repente no nos escucha bien. Como que cuando le hacen el mantenimiento no le limpian las orejas, pues.

Peo un momento: se supone que el sistema reacciona de igual manera a las teclas del teléfono, ¿no? ¡Pues no! Imagínense la secuencia completa: uno recita todo el número de cuenta, llega a la parte donde el sistema se va a asegurar de que usted sea quien dice ser y entonces le pregunta su fecha de nacimiento (vaya manera de asegurarse, digo, como si mi fecha de nacimiento fuera un secreto de estado), y entonces uno dice, pues voy a teclearlo, qué demonios… y el sistema dice que no recibió dato alguno y lo regresa hasta el principio, a donde tiene que recitar de nuevo los dieciseis números de la cuenta. O teclearlos, que como ya vimos, no sirve de nada.

Y así ad nauseam. Por supuesto que después de jugar tres veces a las serpientes y escaleras con la máquina (todo el tiempo me tocó serpiente), pues me harté y entonces le mandé un correo de alta temperatura al sitio de atención de clientes de GE Capital. Igual que cuando uno teclea los numeritos con el teléfono. No sirvió de nada.

Conozco otra anécdota con estas tarjetas del Home Depot que no involucra el sistema de atención a clientes, sino que, peor aún, tiene que ver con un manejo poco claro de la cuenta, o al menos de la información relacionada con la cuenta. Como no tengo la información de primera mano, nada más lanzo la advertencia. Tengan cuidado con todo esto si deciden entrarle.

Acerca del sitioJul 25, 2005 4:31 pm

Resulta que a diferencia del anterior weblog, en éste tengo que autorizar los comentarios. Una medida en contra del spam, ustedes comprenderán. Así que varios de sus comentarios estaban ahí nomás encolados y no aparecían en el sitio. Prometo revisar seguido la cola de aprobación para que esto no se repita.

Y gracias por su participación en este humilde sitio :D

La vida, manantial de gocesJul 22, 2005 1:27 pm

Hace algún tiempo, en medio de una plática sobre carga de trabajo, estrés y la conveniencia de alimentarse de manera adecuada, mi amigo Ramiro Iturralde me platicó de ciertos complementos vitamínicos que, según él había leído en un éstudio comparativo muy profesional, eran los mejores para proveer al cuerpo de de todas las substancias necesarias para su buen funcionamiento, mismas que frecuentemente no consumimos porque nuestra dieta no es la adecuadada. Ya sabemos cómo funciona esto: uno come lo que puede y cuando puede. A veces una hamburguesa a la carrerita, a veces unos tacos. Y las vitaminas y minerales, bien gracias.

Ramiro me prestó el estudio, que puede conseguirse en Amazon, y que en efecto muestra a los productos USANA como los mejores bajo un cierto número de criterios que, sin ser yo ningún profesional en la materia, me parecieron todos muy razonables. Al leer en el mismo documento el análisis de mi suplemento vitamínico de confianza, Centrum, pues qué puedo decir… me sentí un poco robado. Es decir, que si nos atenemos a lo que dice el estudio, que parece ser imparcial, científico y todo lo demás que uno espera en estudios como éste, pues la mayoría de los suplementos vitamínicos que uno suele encontrar en las farmacias son eso: un robo.

Y bueno, el primer problema entonces para salir de mi error era, de entrada, conseguir el producto de USANA, porque para empezar, no se distribuye de manera conveniconal, sino a través de un mecanismo similar al de Amway. Eso que llaman mercadeo multinivel, o sea que lo consumimos acá los cuates y vamos extendiendo nuestro círculo de amigos para que todos gocen de los beneficios. Y de paso nos forramos los de arriba de lana, ¿no? Como durante varios meses no tuve idea de dónde comprarlos, y además el correo electrónico que envié al sitio de USANA no sirvió de gran cosa, me olvidé del asunto.

El pasado fin de semana, sin embargo, acudimos a una de esas ferias de propósito específico poco claro que de repente se organizan en el Cintermex de Monterrey. Me refiero a que son ferias que reúnen prácticamente un poco de cualquier cosa y cuyo único propósito es vender, no informar, ni dar conferencias ni nada. Ahí había un local de USANA, curiosamente porque se supone que los negocios multinivel no se promocionan de esa manera, ¿o me equivoco? Y entonces sí vino el mayor problema. El precio del producto. Y es que vaya precio: más de setecientos pesos por cápsulas (o pastillas o lo que sean) suficientes para un mes. Guau. Más de tres veces lo que pago por el Centrum. O sea que quizá sean una maravilla y todo, y luego de tomarlas por un mes me siento como quinceañero, aunque francamente lo dudo; y vaya, si quisiera que Liz y yo nos mantuviéramos bien vitaminados tendría que desembolsar cerca de mil quinientos pesos al mes…

Así que mejor seguimos intentado alimentarnos sanamente, que siempre lo hemos hecho, como quiera, y creo que francamente ahí la llevamos; Me queda la idea, pero esto no es ninguna novedad, de que la salud, según la retrata nuestra modernidad publicitaria, cuesta demasiado, y que las mejores cosas de la vida, son gratis. O casi gratis, que no es lo mismo, pero es igual.

La vida, manantial de gocesJul 21, 2005 11:01 am

Ya pasó el huracán. Si acaso, quedarán algunas rachas de viento y lluvias dispersas. Parece que todos en Monterrey nos pusimos abusados y a nadie se lo llevó la corriente. Claro que hubo desbordamientos, el Santa Catarina, por ejemplo, que vaya que llevaba agua; y varios otros afluentes, algunos que incluso inundaron casas en colonias cercanas a la mía. También se cayeron estructuras, como un puente que cruzaba por Constitución hacia Guadalupe y que por cierto muchas veces tomé por error creyendo que era el que me llevaba a la avenida Revolución. A nosotros se nos inundó un poco la sala, pero pudimos controlar la situación. Y apenas empieza la temporada de huracanes. A ver cómo se pone.

InformáticaJul 20, 2005 7:05 pm

Corrupted PC’s Find New Home in the Dumpster - New York Times

… a menos que empecemos a tirar nuestras computadoras a la basura. Incluso si están funcionando.

Qué bonito es ser rico, vivir en Estados Unidos, el sueño americano, las cirugías plásticas, los certámenes de belleza, el fast food, ah… el primer mundo.

Deberíamos aprender de ellos por lo menos en esto: hay que tirar las computadoras a la basura cuando se infecten de virus. O sea, como a la semana de haberlas comprado, más o menos, aunque puede ser antes. Con eso de que ya Telmex vende internet con computadora (o sea, modernícese e inféctese por el mismo precio). Imagínense las ventajas para nosotros, los profesionales de lo sistemas, si todos los consumidores hicieran eso. No más programar para plataformas obsoletas. Podríamos estar seguros de que nuestros clientes y usuarios están siempre a la vanguardia, con lo último en hardware y software. Y actualizándose seguido, además. Y luego las ventajas para el mercado interno. Todos aquellos que venden computadoras se verían sumamente favorecidos. Chin: se me olvidaba que las computadoras se hacen en Estados Unidos o en China. Pero qué importa: como quiera los que las revenden acá se armarían de aún más ingresos… Pero la mayor ventaja sería la sensación de ser más como el primer mundo, que siempre tira todo lo que puede porque hay algo mejor qué comprar. Eso sí que no tiene precio.

Acerca del sitio 12:42 pm

Acabo de restaurar la traducción que hice del ensayo de Paul Graham, La era del ensayo. Si no lo han leído, aprovechen. Es divertido y educativo a la vez.

La liga está está en esta misma página, pero la pongo aquí para que no digan que soy flojo: La era del ensayo.

La telaraña 12:05 pm

Creo que a los que se convierten en escritores la literatura les paga convirtiéndolos en telenovela. Así le está pasando a Harmodio, que está en su mejor temporada. Chequen en particular su 17 de julio pasado. Está como para hacer una versión televisada con risas grabadas. No me atrevo a sugerir actores.

Catedral Egótica

La vida, manantial de goces 11:23 am

Ayer en la noche me fui a hacer mis compras de pánico. Salchichas y leche. Y no fui el único. De hecho, todo Monterrey pareció haber salido de compras. Y es que, ¿qué mas puede hacer uno cuando viene un huracán? Comprar.

Ahora que lo pienso: ¿qué más puede uno hacer de pronto en Monterrey? Pues comprar. Y comprar, y comprar…

La vida, manantial de gocesJul 19, 2005 7:11 pm


I am nerdier than 96% of all people. Are you nerdier? Click here to find out!

Francamente creo que la prueba no está bien calibrada. Y que conste que no estoy diciendo que mi personalidad no se incline por el lado nerd. Sólo digo que no me siento tan nerd. Al menos no tanto como para que alguien diga All hail the monstrous nerd. You are by far the SUPREME NERD GOD!!!

Or maybe I just need to get a life.

La vida, manantial de goces 6:10 pm

Incluso antes de que haya llegado el huracán a Monterrey —me refiero al huracán en sí, los vientos que lo preceden ya están aquí— ya me pasó a afectar. Tenía programada una reunión de trabajo que se tuvo que cancelar. Según veo en algunos mapas de pronósticos, los vientos que correrán sobre la ciudad tendrán una velocidad cercana a las 70 millas por hora. Es demasiado, ¿no? Monterrey tiene una historia de terror relacionada con huracanes: Gilberto. Fue una tragedia con muertos y heridos además de las pérdidas materiales. Parece que la mayor desgracia fue que nadie pensó en que el rio Santa Catarina, que atraviesa la ciudad de poniente a oriente, y que de ordinario está seco o con poquísima agua, se fuera a desbordar completamente por las lluvias. Y si pensamos que ese rio se utiliza desde no sé cuando para toda clase de cosas, desde campo deportivo a espacio para montar circos… El año pasado asistí a una exposición de fotografía sobre este evento. En una de las imágenes se apreciaba una rueda de la fortuna (sí, de esas grandes, con canastillas en donde se sube la gente) siendo arrastrada totalmente por la corriente. Tenebroso.

Seguro que no se pone así esta vez, la alerta ya sería a estas alturas un escándalo, pero como quiera nunca hay que olvidar que a la naturaleza le gustan las sorpresas. Posteo aquí una liga a un pequeño artículo sobre el huracán Gilberto en donde se aprecia el río Santa Catarina a toda su capacidad:

Gilberto, el monstruo de viento y lluvia

PD: Lo que yo sí pienso disfrutar es la caída de la temperatura. Estas últimas semanas han estado insoportables para mí, que no soy norteño y no estoy acostumbrado a los 40° a la sombra.