GE Capital y su terrible sistema telefónico
Qué lejos están los bancos de lo que solían ser en algún tiempo. Y lo digo con conocimiento de causa porque trabajé en dos de ellos antes de que viniera la deblace de los fraudes y el rescate bancario. Ahora no tiene para dónde hacerse porque el servicio es igual en todos lados. Sumamente deficiente. Ya luego platicaré con más calmita de mis experiencias en el ramo. Ahorita nada más me quiero quejar públicamente del pésimo sistema de atención telefónica de GE Capital, el banco que da el servicio de tarjeta de crédito especializada del Home Depot, la tienda de artículos de construcción y del hogar.
Resulta que, en aras de la modernidad y el ahorro en concepto de sueldos y prestaciones, me imagino, ahora el sistema de atención telefónico GE Capital está completamente basado en reconocimiento de voz, con la posibilidad de utilizar el teclado telefónico para teclear números cuando se requiera. O al menos eso dicen ellos.
La verdad, me parece absurdo dictarle números a una máquina, y sobre todo hacerlo de esa manera lenta y pausada, intentando ser lo más claro posible, como si le estuviera uno hablando a alguien al otro lado de una gruesa ventana. ¡Y luego para recitar un número de cuenta de dieciseis cifras! ¿No es eso además un terrible problema de seguridad? Me refiero a que cualquiera en la vecindad podría estar escuchándonos y anotando pacientemente los números que decimos. No le va a costar ningún trabajo porque además los decimos, alto, claro y despacio. Y por si eso fuera poco, ¿qué creen? Los tenemos que repetir varias veces porque el sistema, pues de repente no nos escucha bien. Como que cuando le hacen el mantenimiento no le limpian las orejas, pues.
Peo un momento: se supone que el sistema reacciona de igual manera a las teclas del teléfono, ¿no? ¡Pues no! Imagínense la secuencia completa: uno recita todo el número de cuenta, llega a la parte donde el sistema se va a asegurar de que usted sea quien dice ser y entonces le pregunta su fecha de nacimiento (vaya manera de asegurarse, digo, como si mi fecha de nacimiento fuera un secreto de estado), y entonces uno dice, pues voy a teclearlo, qué demonios… y el sistema dice que no recibió dato alguno y lo regresa hasta el principio, a donde tiene que recitar de nuevo los dieciseis números de la cuenta. O teclearlos, que como ya vimos, no sirve de nada.
Y así ad nauseam. Por supuesto que después de jugar tres veces a las serpientes y escaleras con la máquina (todo el tiempo me tocó serpiente), pues me harté y entonces le mandé un correo de alta temperatura al sitio de atención de clientes de GE Capital. Igual que cuando uno teclea los numeritos con el teléfono. No sirvió de nada.
Conozco otra anécdota con estas tarjetas del Home Depot que no involucra el sistema de atención a clientes, sino que, peor aún, tiene que ver con un manejo poco claro de la cuenta, o al menos de la información relacionada con la cuenta. Como no tengo la información de primera mano, nada más lanzo la advertencia. Tengan cuidado con todo esto si deciden entrarle.
